El destino compagine a Edipo
PREÁMBULO DE DESTINO
Incontables veces asumimos los actos que nos traen algún beneficio, o bien, alguna desgracia a obra radical del destino, no somos quien decidimos el camino de nuestra propia vida y existencia, el destino es aquel libro escrito a lápiz que se obstina a abrirse y cambiarse. Pero ¿Existe? ¿Es cierto que solo somos personajes en una historia inventada por los dioses y que nada podemos hacer para evadirlo? En los diferentes puntos de vista que la humanidad ha labrado desde la filosofía, las artes y la religión, se muestra de manera particularmente semejante la forma en que se veía el nombrado destino. El ámbito que ha mostrado mas expansión del termino ha sido la religión, de cierta forma y a mi punto de vista, constituye gran parte de su filosofía: si se alteran o cambian los sentidos morales o éticos se recibirá un castigo (Infierno) si lleva una vida pura sera recompensado, sin embargo esto constituye al libre albedrío, el destino de salvación o condenación esta estipulado desde la creación, y ahora, el punto que nos interesa: el punto griego, en su mayoría el destino esta estipulado por los dioses mediante el castigo o maldiciones generacionales que no conllevan desenlaces favorables al héroe, en el caso trágico, y seria curioso pensar en una situación donde ese destino desapareciera, ¿Podría existir Edipo Rey de Sofocles sin su destino?
EL DESTINO SIN EDIPO REY
De cierta forma, el destino es eje central en esta tragedia, imaginemos por un momento que el horaculo en Edipo no existiera, jamas se hubiera enterado que la peste que el pueblo sufría es gracias al caso de la muerte de Layo sin resolver. De manera tajante tal peste los hubiese matado a todos, este leve desvió del destino perjudicaría no solo a una persona sino a muchos. De nuevo, otro ejemplo: El horaculo existe pero Tiresias no. Especulando, Edipo gracias a su terquedad jamas se hubiese enterado que el mato a su Rey, que mato a su padre, que se caso y procreo con su madre, de igual forma el pueblo sucumbiría en la ruina. Todo esto para decir que el destino es algo inquebrantable, de cierta manera es una prisión con una única alternativa, si se intentase alterar, los resultados serian catastróficos. Edipo debía cambiar su ignorancia a conocimiento.A pesar de que es imposible alterar su destino ¿Edipo lo merecía? Claramente no, a nuestros ojos su vida fue injusticia viva, nada de ello era meritorio, sin embargo esta allí presente. ¿Y que sentido tiene vivir si todo lo que hagamos nos conducirá a lo que el destino imponga? no habría sentido alguno en la existencia. Nada de lo que hiciéramos seria por nuestra propia voluntad, nuestras decisiones ya estarían escritas, nuestro conocimiento y experiencias serian una simple orden cumplida.
Si el destino existiera, viviríamos en una tragedia.
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